Las manchas son un problema común que muchas personas padecen, nadie está exento de que le aparezca un pequeño lunar o alguna que otra peca. Este tipo de marcas son hasta naturales y no ocasionan ninguna alteración o situación por la alguien se deba preocupar, sin embargo, hay algunas manchas que hay que observar muy bien y de ser posible consultar al médico en búsqueda de una opinión acertada.

El origen de las manchas que aparecen en distintas partes del cuerpo es multifactorial, esto quiere decir que son muy variados y diversos los motivos por los que ellas aparecen.

Prevenir antes que curar…

La atención de la piel ante los efectos del paso del tiempo y de los elementos es tarea de todos los días. Cuidado y prevención son las palabras claves para evitar alguna situación indeseada.

El órgano más grande del cuerpo es la piel y esta necesita mucha dedicación para mantenerla joven y bien cuidada. Existen métodos muy eficaces y productos de alta calidad que ayudan a que la frescura y apariencia de ella sea siempre la mejor.

El cuidado comienza desde adentro

“Se es lo que se come”, esta es una gran verdad, la ingesta de una dieta inadecuada repercute negativamente en todo el organismo y la piel será el espejo donde se reflejará de forma más acentuada esta realidad.

Hay innumerables alimentos que son de gran beneficio para el buen cuidado de la piel, entre ellos destacan: el tomate por ser rico en licopeno, la zanahoria y la calabaza ya que son gran fuente betacarotenos. Comer frutos rojos también es muy bueno porque estos aportan abundante vitamina C y flavonoides que estimulan la producción de antioxidantes, que son los encargados de que se conserve y se vea joven.

El agua es fuente de vida

El cuerpo humano está compuesto hasta por un 70?agua, por lo que mantenerlo hidratado es fundamental. Cuando la falta de líquido está presente en cualquier persona, el primer sitio donde se hace evidente es en la piel.

De ahí la importancia de contar con una abundante provisión de líquidos. Se debe acostumbrar a portar consigo siempre una botella de agua para permanecer bien hidratado. El consumo de zumos naturales es excelente para quienes no les gusta tomar mucha agua, al igual que el té, muy importante en cuanto a esto, es mantenerse alejado de las bebidas azucaradas.

Protegiendo la piel

El uso de cremas para la protección solar es indispensable, según la actividad que se va a realizar o el tipo de piel que se tenga, hay que elegir el que mejor se adapten a la necesidad. Existen diferentes niveles de protección, si no se tiene claridad de cuál le puede ir mejor, entonces lo ideal es escoger un protector de amplio espectro, de manera de no dejar ningún aspecto por fuera, ya que estos ofrecen protección tanto de los rayos ultravioleta tipo A (UVA) y los del tipo B (UVB) que son los principales del causantes del envejecimiento y cáncer.

Las horas de exposición al sol deben limitarse

Entre las 11 las 16 horas la incidencia de los rayos ultravioletas es mayor, por lo que no es recomendable y se debe evitar tomar el sol durante ese tiempo.

Las primeras horas de la mañana son las ideales para disfrutar de estar tendido a los rayos del astro rey. Por supuesto, siempre teniendo en cuenta las medidas de protección, uso de cremas bloqueadoras, gafas oscuras, gorras o sombrillas y mucha hidratación.

Atención a las hormonas

Un aspecto que deben tener en cuenta todas las mujeres, es que durante el embarazo ocurren cambios relacionados con los ciclos hormonales que permiten la gestación del bebé; estos de una u otra forma afectan en algunos casos la pigmentación y apariencia, por lo que durante este periodo se deben reforzar las medidas de prevención y cuidado.

Para esto, lo correcto es consultar al médico o especialista en caso de observar alguna irregularidad y buscar las indicaciones correctas para prevenir las manchas.

Dile no a las cabinas de bronceado

Algunas personas que gustan de una piel broceada acuden este tipo de cabinas. Otros acuden a ellas para prepararla para esos días, en todo caso, entre los especialistas y dermatólogos de todo el mundo hay un gran consenso de que las emanaciones de radiación ultravioleta de estos instrumentos pueden a la larga causar terribles daños, generando manchas, deterioro y envejecimiento en la misma, por lo que su uso no es recomendado.

Convierte la protección en una rutina diaria

No hay que esperar a salir de casa para colocarse protector solar. Siempre que se vaya a realizar una actividad fuera, durante el día, debe ser un hábito el uso de una crema protectora. El cuidado a largo plazo traerá beneficios en la salud, aparte de una piel bien cuidada de aspecto brillante y sano.

Una buena ducha también ayuda

Después de un largo día de esparcimiento sea en la playa, el campo o la montaña, o una ajetreada jornada de trabajo en la ciudad, la piel necesita refrescarse y una limpieza profunda. Para eso nada mejor que una estimulante ducha o un baño con agua tibia; el uso de un jabón de pH neutro y la aplicación de aceites esenciales será ideal para calmar cualquier irritación o daño, y evitar así que a la larga termine convirtiéndose en una fea mancha.

Hidrata la piel

Para mantenerla sana y bien cuidada, el mejor consejo es hidratarla muy bien. El sol y los agentes ambientales resecan y dañan, causando envejecimiento prematuro y manchas, por lo que una buena hidratación con lociones es la mejor manera de mitigar los daños causados por la exposición y la contaminación.

No todos los protectores son iguales

El factor de protección solar (FPS) debe ser superior a 30, esto está claramente indicado en el envase. Por debajo de eso, la piel queda demasiado expuesta a los daños. Ningún protector es totalmente resistente al agua o la transpiración, por lo que eventualmente (entre cada 60-80 minutos) se debe aplicar una nueva capa de protección durante el tiempo que se esté al sol, y nunca espere estar expuesto para colocarse la loción protectora.

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