Actualmente existen tratamientos de testosterona que equilibran los niveles de esta hormona en el cuerpo de las mujeres, sobre todo al llegar a la etapa más adulta. Se absorbe naturalmente y entra en la circulación en las concentraciones adecuadas para realizar su función.

Aunque no en la misma abundancia que los hombres, las mujeres también producen la hormona en los ovarios y las glándulas suprarrenales. Pero con el paso del tiempo se van reduciendo los niveles drásticamente en la mayoría de las mujeres.

Lo cierto es que, en los niveles normales, tiene múltiples funciones en la salud general de las mujeres. Por ejemplo, mantiene los huesos sanos, ya que la cantidad correcta favorece el crecimiento y la fortaleza ósea.

La testosterona en mujeres

Además del estrógeno y progesterona, el cuerpo femenino también necesita testosterona, aunque sea equivocadamente asociada como solo una hormona sexual masculina. Las mujeres la necesitan en pequeñas cantidades como parte de la mezcla de hormonas que mantienen sus estados de ánimo, niveles de energía, deseo sexual y funciones corporales estables y sin problemas.

Sin embargo, debido al descenso natural de los índices de la hormona en el cuerpo se han desarrollado métodos para controlar sus niveles y ofrecer a las mujeres bienestar físico y mental. Estas hormonas sólo deben administrarse si después de los exámenes clínicos se demuestra que faltan, y si los síntomas relacionados con su ausencia son evidentes.

Además es bueno ponerse en manos de expertos, ya que está demostrado que una ingesta arbitraria de estas hormonas puede tener efectos indeseables, por ejemplo para quienes están familiarizados con problemas cardiovasculares.

¿Por qué es tan importante mantener los niveles adecuados?

Según la revisión especializada “Andrógenos y hueso en la mujer”  hecha por la Universidad de Madrid y el servicio de Endocrinología de la fundación Jiménez Díaz, se ha demostrado que tanto la testosterona como el estrógeno son esenciales para la formación ósea. En condiciones normales, su concentración en mujeres es 10 veces menor que en hombres.

Sin embargo, el nivel de esta hormona en una mujer no es constante durante toda su vida, por eso tiene un gran impacto en su cuerpo en el proceso de envejecimiento. En muchas mujeres los tratamientos de esta hormona tienen buen efecto para mejorar la libido.

Así como es peligrosa la testosterona alta mujeres, los bajos niveles de también pueden causar problemas de salud, fatiga y un mayor riesgo de pérdida ósea, osteoporosis y fracturas. El control y revisión de los niveles es una gran manera de hacer frente al envejecimiento desde una perspectiva más interna.

Descenso de la testosterona en mujeres

Los niveles de esta hormona disminuyen ligeramente entre los 20 y 40 años en las mujeres, pero no parece haber una reducción profunda, similar a la del estrógeno, en el momento de la menopausia. Sin embargo, muchas mujeres posmenopáusicas experimentan niveles bajos de testosterona que pueden causar una disminución del deseo sexual y otros malestares.

Según expertos, el nivel de testosterona femenina disminuye de forma natural y gradual. Por ejemplo, las mujeres que se someten a la extirpación quirúrgica de los ovarios y el útero experimentan una reducción de alrededor del 50% en la producción de esta hormona a los pocos días de la cirugía.

Las deficiencias hormonales en las mujeres sabotean de gran manera tres sistemas corporales. Primeramente al sistema urogenital, con consecuencias sobre la vejiga; el sistema cardiovascular, con un aumento de la posibilidad de ataques cardíacos; y al sistema osteoarticular, que hace que los movimientos corporales sean menos fluidos.

Además, las deficiencias hormonales pueden provocar un empeoramiento de la secreción lagrimal, la saliva y las glándulas del tracto gastrointestinal, con el consiguiente empeoramiento de la vista, el gusto y la digestión. Es decir, la terapia de reemplazo hormonal (ya sea en parche, intravenosa o pastillas con hormonas femeninas) correctamente prescritas puede reducir los aspectos negativos en el proceso general de envejecimiento.

Beneficios del tratamiento

Muchas se preguntan cómo aumentar la testosterona en mujeres, sin saber que existen tratamientos que se encargan de llevarlos a los valores normales. De forma más específica, se puede decir que los beneficios principales de los tratamientos de testosterona en mujeres pueden:

Promover la salud cognitiva

La testosterona tiene un efecto neuroprotector en las mujeres. Estudios publicados por la revista médica Maturitas (Official Journal of the European Menopause and Andropause Society) mostraron que las mujeres post menopáusicas con enfermedad de Alzheimer tenían niveles más bajos de testosterona.

Además, encontraron que los niveles más altos de testosterona en plasma en mujeres pre menopáusicas estaban relacionados con un mejor desempeño en las tareas de las relaciones matemáticas y espaciales. Esto puede resultar bastante beneficioso para la memoria y la concentración.

Mantener el deseo sexual

Aunque es conocida como la hormona de deseo sexual masculina, las mujeres también tienen niveles hormonales en su sistema, así como los hombres tienen niveles bajos de estrógeno en el suyo. La hormona es parte de lo que fomenta el deseo, la fantasía y los pensamientos sobre el sexo. También ayuda a proporcionar energía para el sexo en las mujeres.

En muchas mujeres se ha visto que con el tiempo hay una disminución del deseo sexual con importantes consecuencias personales y de vida de la pareja. Esta afección se denomina en la medicina Trastorno de Deseo Sexual Hipoactivo y es mucho más frecuente de lo que se cree.

Sin embargo, según un artículo especializado de la revista clínica IntraMed, las mujeres que han sido sometidas a tratamientos con testosterona pudieron aumentar su interés y actividad sexual. Esto creó un cambio en su vida íntima y aire nuevo en su rutina.

Perfecto anti envejecimiento

Para lograr buenos resultados se debe administrar de forma selectiva y con indicaciones médicas precisas, ya que ayuda en casos de envejecimiento prematuro retrasando significativamente la aparición de algunos efectos negativos de la vejez.

Esto sucede porque la testosterona actúa de manera integral y el envejecimiento es un acontecimiento multisistémico, es decir, que involucra a todo el organismo.

Regula los síntomas y consecuencias de la menopausia

En las mujeres la menopausia es un punto de inflexión crucial porque no sólo marca el final de la edad fértil, sino que también acelera los procesos de envejecimiento general, con importantes repercusiones para la salud en su conjunto.

Durante la menopausia, la producción de estrógenos y progesterona cesa y la producción de testosterona disminuye, hormonas que juntas constituyen un verdadero entusiasmo para todo el cuerpo y que mantienen el desempeño de los sistemas cerebrales de los que dependen el estado de ánimo, la vitalidad y la inteligencia.

Sin embargo, los tratamientos son bastante beneficiosos si la paciente cumple con el perfil médico para suministrarlos, por este motivo son de vital importancia los análisis previos y el control de las dosis que se va a suministrar.

¿Tiene efectos secundarios?

Esta es una pregunta que no deja de preocupar a las mujeres interesadas en el tratamiento, pero hay que destacar que los efectos secundarios son de alguna manera insignificantes y fáciles de llevar en comparación con todos sus beneficios.

Según los estudios recopilados por Mayoclinic.org, algunas mujeres pueden notar la aparición de acné y el crecimiento un poco más rápido del vello, aunque todavía no se conocen los riesgos cardiovasculares y tumorales.

Entre las contraindicaciones y advertencias están mujeres que han tenido un tumor, las mujeres embarazadas, que deseen quedar embarazadas o que están amamantando. Debe usarse con precaución en casos de enfermedades del corazón, hígado y riñón, diabetes y terapias anticoagulantes en curso.

La única recomendación imprescindible, es que sin importar los síntomas u efectos superficiales que quiera combatir la mujer, vale hacer hincapié en que es necesario realizar los estudios pertinentes para la aplicación de la hormona, sea cual sea el método a utilizar. No hacerlo significaría una decisión irresponsable, innecesaria y en algunos casos peligrosa.

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